Quiero ser feliz / Puedo ser feliz

Muchas veces nos estamos quejando de las cosas negativas que nos ocurren o tenemos a nuestro alrededor, sin pararnos un momento en agradecer las buenas, que seguro que las hay. En esta vida, no todo es negro o blanco. Afortundamente hay muchos matices, y no necesariamente de color gris. Pongámosle color a nuestros pensamientos negativos y veremos las cosas de otro color. Recuerda que si se cierra una puerta, se abren dos ventanas.
La felicidad ya es una palabara que, en sí, lo dice todo y no dice nada, porque es un concepto subjetivo, personal y demasiado abstracto. Su búsqueda ha sido una de nuestras principales preocupaciones desde que el ser humano existe. Ya desde la antigua Grecia, los filósofos se preocuparon de su estudio y más adelante, la psicología retomó el tema y lo enfocó desde un punto negativo. Es decir, estudiaron lo que nos hace infelices, pero no de lo que nos hace felices.
La psicología positiva es una rama de la psicología de reciente aparición que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen a las cualidades y emociones positivas del ser humano, durante tanto tiempo ignoradas por la psicología. El objeto de este interés es aportar nuevos conocimientos acerca de la psique humana no sólo para ayudar a resolver los problemas de salud mental que adolecen a los individuos, sino también para alcanzar mejor calidad de vida y bienestar, todo ello sin apartarse nunca de la más rigurosa metodología científica propia de toda ciencia de la salud.
Así pues, para ser más felices tendremos que reforzar los aspectos positivos de nuestra vida y erradicar los negativos. Estas son las diez causas más comunes de la infelicidad que deberemos combatir para ser más felices:
1.  La envidia
La envidia, y por extensión los celos, es una de las causas más comunes de la infelicidad. Por lo general, somos envidiosos al ver como los demás logran metas que nosotros no hemos conseguido alcanzar, lo que provoca en nosotros una frustración. Consejo: hay que buscar relaciones positivas y evitar aquellas amistades conflictivas que provocan frustración y malestar. 
2. La manía persecutoria
Es la sensación de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables. En ocasiones esto se convierte en una enfermedad, llegando a causar esquizofrenia, pero en la mayoría de los casos se trata de la sensación puntual, o transitoria, de que “todo el mundo está en contra tuyo”.  Consejo:  reconoce que esta persecución es irrelevante y sé consciente que sólo uno mismo controla el resultado de su vida.
3. La negación de responsabilidades
La capacidad de asumir responsabilidades se conoce en términos psicológicos como “el control”, y es una necesidad básica del ser humano cuya ausencia provoca infelicidad. Negar la responsabilidad sobre algo que hemos hecho incorrectamente solo acrecienta nuestra infelicidad, así como el hecho de no reconocer que algo malo nos ha pasado. Consejo: hay que enfrentarse a los problemas.
4. El perfeccionismo     
Aunque todos queremos hacer las cosas lo mejor posible, hay momentos en los que nos colocamos metas demasiado altas que a veces, por muy buenos que seamos, no podemos cumplir. Si nuestras expectativas son demasiado elevadas siempre fracasaremos y seremos infelices. Consejo: Piensa que la perfección no existe y date un margen de error perfectamente asumible.
5. El razonamiento excesivo
Darle excesivas vueltas a la cabeza no es bueno y, en el fondo, no nos lleva a ningún lado. Una cosa es pasar de todo y otra sobredimensionar determinados problemas que en el fondo no lo son tanto. A veces, esa capacidad para razonar se vuelve en nuestra contra. Consejo: si llegas a la conclusión de que un problema no puede ser solucionado a base de lógica y razón, lo mejor es dejarlo pasar.
6. El negativismo
El negativismo es la principal causa de una de las enfermedades más extendidas en la sociedad moderna: la depresión. No hay vuelta de hoja: todo lo que nos rodea puede tener una lectura en negativo. Si no buscamos una lectura optimista de las cosas la infelicidad nos acompañará en nuestro día a día. Consejo: Por cada cosa negativa que te ocurra busca tres positivas, así podrás decantar la balanza hacia el lado de la felicidad. 
7. La percepción negativa de las acciones ajenas
Muchas veces tendemos a ser desconfiados hacia los demás y hacia lo que hacen o dejan de hacer. Esto se puede trasladar a todas las facetas de nuestra vida y es algo muy común en algunos lugares de trabajo, dónde se crean climas propicios para pensar que todos nuestros compañeros quieren ponernos la zancadilla. No confundamos ser ingenuos con ser unos desconfiados crónicos. Consejo: Intenta, ante la duda, dar a la gente el beneficio de la duda y, luego, toma una decisión sobre si te conviene o no.
8. La baja autoestima
Si no sabemos valorarnos a nosotros mismos como lo que realmente somos, sin prejuicios, siempre habrá algo de que culparnos y, por lo tanto, nunca seremos felices. Todos tenemos nuestros puntos fuertes, no nos centremos sólo en los puntos débiles. Consejo: Reconocer tus logros y cualidades positivas.  
9.  Metas no cumplidas
Muchas veces nos marcamos unas metas con unos resultados que no son los esperados. Esto sucede porque previamente nos hemos sabido dominar las habilidades necesarias que nos iban a llevar a conseguir el objetivo propuesto. En psicología se llama baja autoeficacia. Consejos: Nadie se conoce mejor que tú, así que márcate metas realistas y alcanzables a tu persona.
10. La ausencia de sentido vital
Bajo el cobijo de la religión y las grandes ideologías, casi nadie se planteaba nada y todo el racionalismo era puro y absoluto. Ahora todo es relativo y sabemos que la vida pasa y que es seguro que nos moriremos y luego no habrá nada. Consejo: Dale un sentido mayor a las cosas que realizas a diario y relativiza las ‘tonterías’.
Fuente: ElConfidencial